1. POSIBLES
CONSECUENCIAS DEL DOPING. RECHAZO HACIA “EL DOPADO”
El deportista que se haya
dopado una vez, y le haya servido para alcanzar su objetivo, muy probablemente
vuelva a hacerlo nuevamente, pudiendo llegar a entrar en una dinámica muy
peligrosa que abdique en una adicción preocupante.
Existe,
en la adicción, un movimiento que podríamos catalogar de dramático, que
involucra no solamente al adicto sino a su familia. En las conductas de dopaje
nos encontramos con similar mecanismo, ya que el acto del doping en sí, generalmente,
no incumbe solo al atleta, sino también a otros allegados a él. De alguna
forma, alguien del entorno del deportista se ve fuertemente afectado cuando se
descubre lo tan temido… que a "fulano de tal" el análisis le dio
positivo.
De
igual modo ocurre cuando un integrante de la familia se entera que uno de los
suyos consume algún tipo de droga. Hay un punto de encuentro fundamental, y es
que "de esto no se habla, esto no se dice, esto queda entre nosotros…
lo que se sabe se sabe pero de aquí dentro no sale… este es nuestro
problema…". Esta conducta no está muy bien enfocada, porque si efectivamente se encuentran ante un problema,
entonces hay que plantear la solución al dilema… como dicen algunos psicólogos:
"Si usted me trae el problema pero
no la solución, entonces usted forma parte del problema".
Ante todo este dilema, existe otra variable, y es el calado que
tiene en la sociedad el doping, el rechazo hacia el deportista que si una vez
fue admirado, ahora es demonizado del todo. Pasa de ser un héroe a un villano,
y sólo se exige que “corra sangre”, que en este caso viene siendo la imposición
de sanciones.
Porque cuando un deportista da positivo solo se piensa en la
sanción por doparse, pero no pensamos en la persona, y en ninguno de los casos en sí dicha persona necesita algún tipo
de tratamiento, pues puede estar adicto, y necesitarlo.

feo
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