jueves, 12 de enero de 2012

Ética del deporte con respecto al doping


1.      ÉTICA DEL DEPORTE CON RESPECTO AL DOPING.

Este puede ser uno de los aspectos más irónicos del doping. Por un lado podemos ver como los deportistas que “no se dopan” critican airadamente a los que han caído en alguno de los controles. Pero, ¿estos deportistas realmente no se dopan?
¿Hasta qué punto una sustancia puede considerarse dopante? Y otra cuestión de igual índole. Si un deportista sabe que una sustancia está prohibida hasta ciertos límites, ¿creéis que apuran hasta llegar a esos límites?, es decir, ¿modifican sus valores naturales, pero sólo un poco?
Pues estas son algunas de las cuestiones más interesantes, ya que el asunto del doping es algo del todo hipócrita.
Sin ir más lejos podemos hablar de una sustancia que no se considera dopante, Como es el caso de la creatina: La Creatina es un compuesto que se encuentra en nuestro cuerpo (95 % del pool total de Creatina se encuentra en los músculos y el resto en el corazón y cerebro), y es formada a partir de tres aminoácidos precursores: Glicina, Arginina y Metionina.
La concentración normal de Creatina en el plasma es de 50-100 Mmol/L y el turnover de la misma en un hombre promedio de 70 kg está estimado en 2 grs. diarios lo que puede ser cubierto por las ingestas exógenas de alimentos tales como carne o pescados (el consumo promedio de Creatina proveniente de una dieta mixta es de aproximadamente 1 g.) y el resto es completado por síntesis endógena.
 El principal objetivo de la suplementación oral con Creatina (usando monohidrato, un polvo blanco soluble en agua) es aumentar la concentración de Creatina en el cuerpo. Así ingiriendo 5 grs. de Creatina, los valores en plasma se incrementan de 100 a 500 Mmol/L tras pasar una hora.
Evidentemente, la creatina, mejora, al menos en algunos casos, la fuerza, la performance en los sprints, o la masa libre de grasa. Entonces, si este suplemento alimenticio mejora los niveles base o “naturales” del deportista, podría ser considerado doping. Pero el caso es que no es así, y ahora viene realmente lo irónico.  Si los deportistas demonizan y critican a sus compañeros que se dopan con para mejorar su rendimiento, hasta qué punto es ético hacerlo con otras sustancias que no son prohibidas…

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